Reflexiones sobre el racismo
Leyendo Red Latina sin Fronteras encontré primero, la entrevista a Galeano,hoy, en el mismo sitio leo sobre Ansina. Relacioné uno con el otro. Los dos artículos me llevaron a pensar lo aprendido en la escuela, hace 5 décadas atrás. Lamentablemente, nada a cambiado. No solamente se sigue falsificando la historia, se sigue sentando a "sordas", las bases del racismo.
Los poemas de Ansina no era materia en las escuelas, probablemente tampoco se haga hoy día. Lo que sí nos enseñaron, que era un fiel "sirviente" de Artigas. Sacandole la luz de ambos. No podían ni pueden dejarnos ver la verdadera magnitud de los dos.
De la misma manera a pasado con la enseñanza recibida de los charrúas. Salvajes e indomables, que hoy, vemos desfigurada en lo que los uruguayos,llaman "la garra charrúa". Esa "garra charrúa a la hora del fotbol. En ese comportamiento salvaje de la sociedad en que vivimos.
Llevamos el racismo tan a piel, que ni cuenta nos damos. Gran parte por esa ignarancia colectiva, no siendo esto motivo de disculpas.
Desde hace poco más de tres décadas, los uruguayos, estamos viviendo en carne propia el racismo, al mismo tiempo,empleamos el racismo inculcado a otros, que como nosotros tuvieron que abandonar sus lugares de origenes.
Otra forma de racismo existente es la negación de nuestros origenes. Lo llaman "adaptación". Es decir, ya no nos vemos como extranjeros, formamos o creemos formar parte de algo. Para ello adoptamos diferentes formas. Una de las mas comunes, cuando se vive en país de otra lengua que no sea la española o castellano, es la de comunicarnos con nuestros hijos en el idioma del país que residimos. De ahí en adelante, negamos a nuestros hijos su cultura, no solamente su lengua. Nos avergonzamos de quienes somos.
No es nuevo. Pasa en los países latinoamericanos desde hace sus buenos siglos. Al decir de Galeano, "no vemos el arcoiris", "el arcoiris terrestre,carnal,espléndido,multicolor". Lo vemos cuando alguién niega, o no quiere reconocer, que en su roja sangre, corre también la sangre roja indígena, o negra, junto a la sangre roja de otras razas.
No me gusta la palabra raza. Seguramente creada para dividirnos, otra tara generada por las sociedades como bien explicaba Galeano.
El poema "Así conocí a Artigas", de Ansina, es el testimonio necesario para acabar con el mito,de un Ansina "fiel sirviente y servidor".
En el siguiente poema "Artigas y los charrúas", nos da testimonio del amor de por la Banda Oriental, peleando hasta morir por defenderla. La admiración que sentían por Artigas porque no eludía las fatigas para que se les respetace y que la lucha artiguista era también en defensa de la libertad y la nación.
De todas estas cosas nos olvidamos, dentro y fuera de las fronteras. En el barrio, en la escuela, en la sociedad entera.
A mi modo de pensar, lo que hemos perdido, fue presisamente lo más importante, el derecho de llamarnos Orientales.
Primero, perdimos el derecho de llamarnos Americanos. El imperialismo inglés, se encargó de formar una nación: Uruguay.
Oriental, quedó reducido a un segundo nombre, no a una pertenencia. Rescatando la pertenecia, formaremos parte de la Patria Grande.
Patria Grande, tan necesaria, por las que muchas y muchos han dejado la vida, y la siguen dejando, en las selvas colombianas, en el Haití hambriento, en la Higuera Boliviana, en el Ecuador invadido, en las luchas mapuche de Chile, en las luchas sociales del continente entero.
Dale tu mano al indio, al negro, al meztiso, al blanco, dale que nos hara bién.
Formemos el arcoiris, el humano, el espléndido, el del canto, el del bién
